Añoro la niñez despreocupada, esa intensidad al girar hasta caer rendido en la vereda de casa al lado del siempre verde para luego ver viajar las nubes a toda velocidad.
Extraño el ritual de asar choclos y un pedazo de queso criollo al lado de las brasas con mis tíos abuelos.
En qué momento dejé atras la belleza de lo simple ...
Vaya uno a saber en qué cielo duerme hoy mi felicidad.
jueves, 26 de enero de 2017
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