Él:
Me gusta recorrer tu espalda con las yemas de mis dedos.
Unir tus lunares, contarlos y perder la cuenta intencionalmente para volver a empezar.
Disfruto crear constelaciones, sistemas solares, de esos que reclaman ser poseídos a besos.
Soy fan de tus lunares; aprecio mucho entender sin que tengas que pedirlo que debo cambiar las yemas de mis dedos por la punta de mi lengua. O desandar ambos caminos a la vez.
Me encanta acariciar tu piel erizada y escuchar tu respiración entrecortada.
Y soy inmensamente feliz cuando encuentro lunares nuevos en mis viajes hacia a tus profundidades.
Ella:
Me gusta el desconcierto que siembras en mi piel cuando recorres mi espalda.
Disfruto mucho de encontrarme con un mordisco inesperado en medio de tus besos.
Soy fan de que seas capaz de generar sensaciones diferentes en mi piel al mismo tiempo, con tus manos, con tu lengua y con tu miembro.
Me encanta ser tu libro braille, que mediante el tacto entiendas qué exijo en cada instante.
Espero tener siempre lunares nuevos para vos.
viernes, 5 de abril de 2019
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