Me alegra que me hayas dejado entrar esta noche. Por ahora a tu departamento. Ya llegará el momento de quitarte la ropa.
Pero antes cenaremos. Cenaremos y beberemos este vino que seguramente te dará el último coraje para dejarte besar.
Porque pequeña, voy a besarte, pero esos besos serán solamente el comienzo de tu desvelo.
Esta noche seré bienvenido en tu casa y en tus piernas. Ya conozco tu sonrisa. La de tu boca. Ahora voy a conocer la otra, la que escondes.
Finalmente vas a volver a sentirte viva. Y para mañana cuando me vaya, después de que amanezcas sobre mi pecho, seguramente tus vecinos ya se habrán aprendido mi nombre,
Vas a temblar como hoja en otoño mi amor, y descubrirás que con mis manos puedo arrancar los mejores acordes de tu cuerpo.
Voy a convertir cada lágrima que derramaste en orgasmos y sentirás que todos los ruegos que lanzaste en vano a ese tipo fueron sólo un sinsabor que quedó al borde del olvido, solo con la primer noche conmigo.
Llegó tu momento de sentirte amada del modo que mereces. Llegó el momento de que despiertes a mi lado el resto de tu vida.
jueves, 23 de febrero de 2017
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