Creo que sería bueno que sepas que disto bastante de ser perfecto.
Tengo algunos malos hábitos que debo confesarte.
Mi risa nunca pasa desapercibida, me muevo bastante mientras duermo, me gusta dormirme tarde, y a veces permanezco en silencio porque sí.
Me pongo de mal humor rápidamente por cosas que no tienen sentido, me cuesta despertarme tarde los domingos, y suelo cantar (mal) en voz alta por la calle.
Tengo tres cicatrices físicas y unas cuantas más de las otras, cambio de opinión con mucha facilidad y demoro más de lo necesario en tomar las decisiones importantes.
Pero te pido por favor, quedate, porque durante la noche, tu ausencia se hace más presente y duele más, mucho más de lo que puedo admitir.
Quedate para ver lo bueno, quedate por esos besos en el cuello que puedo darte, para compartir la cena y también la ducha.
Quedate para salir a caminar conmigo, para que te cocine, y para que seamos el postre.
Quedate porque te extraño y preciso saber cuántos besos caben en tu cintura.
Quedate conmigo, aunque nadie entienda nuestras razones.
Quedate, porque si empecé a quererte sin querer,
no es queriendo que voy a dejar de quererte.
domingo, 2 de julio de 2017
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Manual para matar.
¿Cómo matar a un no muerto? Lo sé, parece una pregunta estúpida, y quizás lo sea. Jamás me agradaron los dueños de verdades y no pretendo tr...
-
Ella hizo el curso de enfermería de ATSA. No estudió por vocación aunque amó su trabajo hasta el último de sus días. Era la salida laboral q...
-
Cuando era niño y llegaba diciembre, era sinónimo de dos cosas: se terminaban las clases (por fin) y se acercaba Navidad. Los días previos h...
-
De chico puse a prueba los límites de mi vieja constantemente. Por qué no puedo hacer ésto, por qué no puedo ir a tal lugar, por qué está ma...
No hay comentarios:
Publicar un comentario