Tal vez no tenga voz para enamorarte con una serenata,
pero soy dueño de palabras tan dulces
que no te quedará otra que permitir que te abrace,
y de otras menos inocentes
que harán que te enciendas como brasa en noche de San Juan.
Tal vez no sea digno de bailar en un escenario,
pero tengo un par de manos que sabrán llegar
hasta lo más profundo de tu alma
y todo un cuerpo, ansioso de envolver al tuyo.
Tal vez no creas nada de ésto,
pero dame esta siesta y vas a ver,
vas a ser mi creyente más ferviente.
lunes, 11 de septiembre de 2017
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Manual para matar.
¿Cómo matar a un no muerto? Lo sé, parece una pregunta estúpida, y quizás lo sea. Jamás me agradaron los dueños de verdades y no pretendo tr...
-
Ella hizo el curso de enfermería de ATSA. No estudió por vocación aunque amó su trabajo hasta el último de sus días. Era la salida laboral q...
-
Cuando era niño y llegaba diciembre, era sinónimo de dos cosas: se terminaban las clases (por fin) y se acercaba Navidad. Los días previos h...
-
De chico puse a prueba los límites de mi vieja constantemente. Por qué no puedo hacer ésto, por qué no puedo ir a tal lugar, por qué está ma...
No hay comentarios:
Publicar un comentario