Practicante confeso de tu piel
desde que me bauticé en tu sudor,
venero del coro de tus gemidos,
y me empecino en invocar a Dios
en ese preciso (y precioso) instante.
Podrán tildarme de hereje,
pero persevero esperando ser digno
de entrar en tu cama cada noche,
para beber con calma de ese cáliz.
miércoles, 13 de septiembre de 2017
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Manual para matar.
¿Cómo matar a un no muerto? Lo sé, parece una pregunta estúpida, y quizás lo sea. Jamás me agradaron los dueños de verdades y no pretendo tr...
-
Ella hizo el curso de enfermería de ATSA. No estudió por vocación aunque amó su trabajo hasta el último de sus días. Era la salida laboral q...
-
Cuando era niño y llegaba diciembre, era sinónimo de dos cosas: se terminaban las clases (por fin) y se acercaba Navidad. Los días previos h...
-
De chico puse a prueba los límites de mi vieja constantemente. Por qué no puedo hacer ésto, por qué no puedo ir a tal lugar, por qué está ma...
No hay comentarios:
Publicar un comentario