La alarma rompe el silencio. Junto fuerzas para salir de la cama. El otoño me tienta a quedarme un rato más, pero la cama me parece demasiado grande como para estirar la pereza. Ojalá estuvieses acá.
Me doy una ducha, necesito concentrarme.
Elijo mi desayuno. Me siento afortunado por contar con esa posibilidad. Pero uno siempre pide más. Me encantaría prepararlo para vos. Reirnos con picardía por la noche que pasamos. Darnos un par de besos profundos y cambiarnos rápido para salir de casa. Pero eso queda tan solo en mis pensamientos. Ojalá mis pensamientos lleguen hasta vos.
Calculo hasta que falte un minuto para que pase el bondi. Salgo de casa. Efectivamente, el bondi pasa un minuto después. Ojalá tuviese esa precisión para predecirte.
Encuentro asiento. Me siento afortunado dos veces en el comienzo del día.
Cierro mis ojos. Agradezco. Pido perdón. Pido cosas que no son cosas. Nombro una a una a las personas que quiero. Pido porque sea un buen día para ellas. Pido que no les pase nada malo. Y si les pasa, que tengan las herramientas para enfrentarlas. Pido hasta por las mascotas. Prometo intentar ser una mejor versión de mi mismo. Pido por vos. Ojalá me sucedas.
Abro los ojos. No, no estás. No creo en la magia. Pero creo en tu risa. En tu respiración. En cómo me miras. Te creo. Te creo todo.
Me bajo. Aprovecho que el aire está limpio. Respiro hondo. Camino lento por última vez en el día. La mañana está preciosa. Veo hacia el este y el sol dibuja un paisaje increíble. Ojalá pudiese mostrártelo. Ojalá pudiese hacer todo ese trayecto tomado de tu mano. Ojalá pudiésemos perseguir al sol hasta alcanzarlo y que sus rayos nos den de lleno. Ver tu sonrisa bajo esos rayos. El sol y vos, muchas veces lo pienso, hablan el mismo idioma.
Sigo mi camino y llego a mi trabajo. Me saluda el portero del edificio. Le sonrío y devuelvo su saludo. Charlo un minuto con él. Aún me resta abrir la puerta de la empresa. Estoy solo. Pero ojalá, ojalá esta oración que se escribe dentro mío llegue a buen puerto, y vos simplemente (voy a caer en la primer contradicción del día), como por arte de magia , ocurras.
jueves, 16 de mayo de 2019
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Manual para matar.
¿Cómo matar a un no muerto? Lo sé, parece una pregunta estúpida, y quizás lo sea. Jamás me agradaron los dueños de verdades y no pretendo tr...
-
Ella hizo el curso de enfermería de ATSA. No estudió por vocación aunque amó su trabajo hasta el último de sus días. Era la salida laboral q...
-
Cuando era niño y llegaba diciembre, era sinónimo de dos cosas: se terminaban las clases (por fin) y se acercaba Navidad. Los días previos h...
-
De chico puse a prueba los límites de mi vieja constantemente. Por qué no puedo hacer ésto, por qué no puedo ir a tal lugar, por qué está ma...
No hay comentarios:
Publicar un comentario